Fábulas para niños del siglo XXIII por Bethoven Medina

Las fábulas para niños son textos literarios de los que se desprende una enseñanza o lección con moraleja. Por ejemplo: La zorra y las uvas, El escorpión y la rana (ambas de Esopo). ... En las fábulas, los personajes suelen ser animales “humanizados”, que encarnan los valores y defectos de las personas. La diferencia con las fábulas clásicas se debe a que, las de Gonzalo del Rosario, no tienen la moraleja al finalizar, sino dentro del intertexto y que resulta siendo la historia y con su mensaje.

Las fábulas de Gonzalo del Rosario tienen como personajes a animales-mascotas personalizados con propio nombre, pues son tratados como mascotas por Alonso: Lomito, el pacaso; Einstein, el loro; Buster, el conejo; Linda, la perrita, y los sapitos de Cabanillas, grupo que no tienen nombre, pero sí hábitat y vida particulares.

Lomito
Alonso crea intriga con su vecinita Alicia y sus llamadas telefónicas. Historia de los dinosaurios al pacaso. El niño ante el asombro admite que sus ídolos dinosaurios, ya extinguidos, ciertamente, serían reemplazados por el pacaso que muestra su lomo con puntitas. Dentro de la cotidianidad se da afecto y expresa que «Yo era feliz con mi Lomito a quien también veía sonreír con esos ojazos aunque su cara siempre fuera la misma» (pp. 10-11). El narrador usa la ficción, en cuanto hace viajes imaginarios y entiende que Lomito extrañaba lo manglares de Tumbes, los algarrobos de Piura o desiertos de Virú. Es un contexto más real que ficcional.

Einstein
El título nos remite al científico Albert Einstein. Despierta interés en los jóvenes lectores, sin embargo, en este recurso, se descubre que el personaje central es un pájaro privado de la libertad. En monólogo Einstein expresa «Sueño. Me encanta soñar. Solo allí puedo imaginarme volando y cantando feliz por los aires… Sé que esa libertad tan ansiada puede también convertirse en mi perdición. No me importa, es mi sueño, y los sueños, por lo mismo que son hermosos, difícilmente se vuelven realidad» (p. 23). Participan niños que hablan del canto y de la libertas para el ave. Llega su libertad y vuelve a sus padres y hábitat.

Buster
Con discurso fresco, ágil y directo, Gonzalo del Rosario, narra sobre el conejo Buster y con elementos argumentativos familiares y afectivos, representa situaciones humanas emotivas que integran la convivencia entre adultos, niños y la mascota. La travesura se vuelve confesión de parte del inculpado y responsable de la crianza de su conejo Buster: «¿O cuando lo sujeté de las patitas traseras como carretilla y me sorprendió escuchar por primera, única y última vez el chillido de furia de un conejo desesperado por huir de su captor?» (p. 33). Ternura y reconocimiento a los animales domésticos gallos, gallinas, pollos, cuyes y patos. Hasta que Buster termina siendo Serafín.

Linda
Expone el amor amical a su perra Linda, desde Trujillo a Lima, aunque no fuera del gusto exquisito de su familia limeña: «… Linda alegraba con sus ladridos las bullangeras noches de fiesta durante los fines de semana en aquella “humilde casita” (p. 40). Hasta quedar embarazada Linda, trae mascotas y que después Ma Segunda ofrecía como sus nietos. El final es desgarrador, cuando la dejan abandonada.

Sapitos
A pesar que se los evita por transmitir verrugas, la presencia de batracios trae notoriedad. El narrador describe cómo el niño Alonso, en inocencia, observa que «Una gallina le sujetó de una pata y se lo llevó colgando. Los demás pollos corrieron tras ella y se disputaron las otras patas del sapito: lo jalaban como Túpac Amaru, hasta que la más fuerte se lo llevó a su rincón y siguió picándolo» (p. 55). Hay realidad, sociabilidad y ecología.

Con “Fábulas para niños del siglo XXIII” Gonzalo Del Rosario se presenta como el narrador liberteño que, además de sus temas de personajes, urbanos y ontológicos, ahora ingresa con calidad literaria y fuerza a la literatura infantil-juvenil. Enhorabuena, éxitos totales por la nueva Literatura de La Libertad. Hay que leerlo.

Bethoven Medina

Publicado en el diario Correo La Libertad (domingo 4 de julio del 2021)

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